Internacional Finance Centre

Internacional Finance Centre (IFC) , Hong Kong

Taipei 101

El bello Taipei 101, Taipei

Chicago Spire

Chicago Spire, Chicago

La futura Freedom Tower, Nueva York

La futura Freedom Tower, Nueva York (fotomontaje)

Burj Dubai

El colosal Burj Dubai, en pleno proceso de construcción (noviembre del 2006) Foto de Zwigger

Torre biónica

Modelo de la espectacular Torre biónica

LOS RASCACIELOS DEL MAÑANA



por G. Fernández - theartwolf.com, publicado en 2006

Decía Federico García Lorca que no existe nada más poético y terrible que la batalla entre un rascacielos y el cielo. Y es que esta tipología arquitectónica, además de su lógica funcionalidad como máxima ocupación posible de una superficie en un emplazamiento tan necesitado como una gran ciudad, posee una carga simbólica excepcional e inmediata. No hay mejor -o al menos más efectiva- manera de dar notoriedad a una nueva metropolis que la aparición de un rascacielos notable, y ahí están los casos de Honk Kong, Kuala Lumpur, y más recientemente Dubai o Astana, para dar prueba de ello.

Tras unos años de dudas sobre el desarrollo del rascacielos como tipología paradigmática de la metrópolis contemporánea, éste ha resurgido en los últimos tiempos con algunos proyectos que, moviéndose entre la racionalidad y la utopía, han devuelto al rascacielos al primer plano de la escena arquitectónica.

"GO HIGH, GO EAST"

Desde finales de los 70, la meca de los rascacielos se trasladó de los Estados Unidos al emergente extremo oriente, destacando especialmente el caso de Hong Kong, donde la escasez de suelo exigía encontrar soluciones en altura que solucionasen la enorme demanda de superficie comercial. Edificios como el famoso Bank of China de I. M. Pei (1990) o el Central Plaza (1992) ayudaron a crear el espectacular skyline de Hong Kong, con la vista de las montañas como telón de fondo. El Internacional Finance Centre (IFC), obra de Cesar Pelli, es, con sus 407 metros de altura, la cumbre de Hong Kong.

En la actualidad, los dos edificios más altos del mundo se encuentran en el extremo oriente, pero -paradójicamente- no en Hong Kong. El bello Taipei 101, obra de C. Y. Lee, con sus 509 metros de altura, superó a las Torres Petronas de Kuala Lumpur, que ostentaban, desde 1998, el preciado título con sus 452 metros de altura. Declarado orgullo nacional de Taiwán, el Taipei 101 incluye avances tecnológicos tan impactantes como varios ascensores capaces de superar los 60 km/h o un avanzado estabilizador de masas que protege a los edificios de los sismos.

LA RECUPERACIÓN AMERICANA

Siendo originalmente la cuna de los rascacielos, desde la Escuela de Chicago hasta los míticos Empire State Building y Chrysler Building de principios de los años 30, los Estados Unidos comenzaron a perder el liderato en cuanto a la construcción en altura a finales de los 70 frente a los emergentes estados del lejano oriente. Cuando en 1998 la finalización de las Torres Petronas en Kuala Lumpur desbancó a la Torre Sears de Chicago del primer puesto en la lista de rascacielos, parecía que Norteamérica había perdido definitivamente el pulso frente a los gigantes asiáticos. Los atentados del 11 de septiembre del 2001, que concluyeron con la destrucción del World Trade Center y los rumores de amenazas contra otros rascacielos, como la propia Torre Sears o el John Hancock Center, parecían el golpe de gracia definitivo.

No obstante, en una extraña muestra de desaforado orgullo patriótico tan propio de los americanos, los trágicos atentados aceleraron el renacer del rascacielos americano que ya se esbozaba años antes con los proyectos de Donald Trump en Nueva York y Chicago. La muestra más evidente es el proyecto para la zona cero de Nueva York, el el que, superando los temores iniciales de un nuevo ataque terrorista, se construirá la Freedom Tower , con una simbólica altura de 1776 pies ( 540 metros ) en conmemoración de la Independencia americana.

Pero el proyecto más ambicioso de los que se llevarán a cabo en Norteamérica será el Chicago Spire, un proyecto de Santiago Calatrava para la ciudad de Chicago, que comenzará a construirse a comienzos del 2007, y cuya conclusión se estima para el año 2010. Claramente inspirado en otro rascacielos de menor altura -pero gran repercusión- del propio Calatrava (el Turning torso de Mälmo, Suecia), el edificio, con sus 610 metros de altura hasta la antena, continuará la riquísima tradición de edificaciones en altura de la ciudad de Chicago.

LOS COLOSOS QUE SURGIERON DEL PETRÓLEO

Pero no será América, ni siquiera el extremo Oriente el que asista a la conclusión del que se convertirá, en poco tiempo, en el edificio más alto del mundo. El mundo de la arquitectura-espectáculo tiene, desde septiembre del 2004, un ojo permanentemente puesto en Dubai, donde, financiado con los potentes petrodólares , la colosal Burj Dubai va tomando forma.

Proyectado por el arquitecto Adrian Smith de la oficina Skidmore, Owings and Merrill, el Buró Dubai será un coloso de reminiscencias islámicas cuya altura final continúa -misteriosamente- siendo un misterio. Inicialmente se estimaba una cifra de 808 metros , pero recientemente se han escuchado cálculos que elevan la altura hasta unos excepcionales 940 metros . La construcción, que hasta el momento cumple todos los plazos previstos, no se ha librado de la polémica, debido a las denuncias sobre las malas condiciones laborales de los empleados en dicha construcción, con salarios escasos y sin posibilidad de formar un sindicato.

En la actualidad, otro rascacielos de al menos 700 metros de altura, llamado Al Burj, se está proyectando en las afueras de Dubai.

No obstante, existe la posibilidad de que en un futuro no muy lejano no sea Dubai, sino Kuwait, la ciudad del medio Oeste que posea el rascacielos más alto del mundo, si finalmente prospera el proyecto Madinat al-Hareer, que incluye una formidable torre de 1001 metros de altura.

UTOPÍA BIÓNICA

Dejando al margen las fantasías de Frank Lloyd Wright con su Torre de una milla, el máximo exponente de la construcción en altura está representado -aunque de momento sólo en el papel- por la Torre biónica, un espectacular proyecto de los arquitectos españoles Eloy Celaya, Mª Rosa Cervera, Javier Gómez Pioz para la bahía de Hong Kong, aunque exportable a cualquier otro punto costero con la suficiente protección y voluntad de abonar los más de 15,000 millones de dólares que costaría llevar a cabo lo que se convertiría en la mayor maravilla del mundo contemporáneo.

Más que un rascacielos, la Torre biónica se concibe como una ciudad en altura, en la que las unidades residenciales se distribuyen en 10 grandes niveles separados por niveles de instalaciones y servicios. La distribución en planta circular sigue el modelo vegetal de incluir un núcleo central casi macizo -destinado a las comunicaciones verticales, incluyendo 368 ascensores- alrededor del cual se distribuyen las zonas de residencia y esparcimiento.

La torre se construiría en una isla artificial de 1 kilómetro de diámetro, aunque la torre principal sólo ocuparía una superficie en planta de 133 x 100 metros . Con sus 1200 metros de altura y una capacidad para 100,000 habitantes, la Torre biónica supondría un paso colosal en la ancestral ambición humana por alcanzar los cielos.


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