Miquel Barceló, La solitude organisative, 2008. Colección D'Ercole, Roma
Miquel Barceló, La travessia del desert/La travesía del desierto, 1988
Miquel Barceló, Sin título, 2001-2003
La muestra Miquel Barceló. 1983-2009. La solitude organisative, organizada por la Obra Social la Caixa, muestra objetos experimentales en CaixaForum Barcelona, del 16 de julio de 2010 al 9 de enero de 2011.
Fuente: Caixaforum Madrid
«Mi vida se parece a la superficie de mis cuadros». Entender la
experiencia creativa de Miquel Barceló (Felanitx, Mallorca, 1957),
misteriosa, diversa y provocadora, es la razón de ser de la exposición
organizada por la Obra Social ”la Caixa” con 180 piezas, desde las
grandes telas creadas a partir de 1983 hasta las más recientes. Una de
sus últimas obras, la escultura monumental Gran Elefant dret (2009) invita
al visitante, desde el exterior de CaixaForum Barcelona, a entrar y vivir la
obra de Barceló: su relación con la naturaleza y la materia y su uso en su
trabajo; su evolución en la representación del mundo animal y el humano;
y sus viajes, físicos y mentales, desde París hasta Mali. Miquel Barceló
1983-2009 incluye objetos experimentales e incluso privados, colocados
junto a obras clave, sobre todo pinturas, así como cerámicas y
esculturas, gouaches, acuarelas, dibujos, carteles, libros y cuadernos de
viaje. Todo, para subrayar el ritmo y la variedad de su trayectoria. La
muestra, comisariada por Catherine Lampert, ha contado con la
participación directa del artista en la selección de las obras, que además
ha prestado algunas telas de su propia colección, lo que permite
transformar la exposición en un auténtico acontecimiento. Miquel
Barceló. 1983-2009 llega a CaixaForum Barcelona después del gran éxito
de público que ha tenido en CaixaForum Madrid, con más de 294.000
visitantes.
El director general de la Fundación ”la Caixa”, Jaime Lanaspa, y el director del Área de Cultura de la Fundación "la Caixa", inauguran mañana la exposición Miquel Barceló. 1983-2009. Organizada por la Obra Social ”la Caixa”, la muestra no sólo destaca los hitos de los últimos 25 años de este importante artista de fama internacional, sino que, sobre todo, pretende ofrecer al espectador la posibilidad de entender el misterio, la adrenalina y la incertidumbre personal que conlleva el proceso creativo de Miquel Barceló (Felanitx, Mallorca, 1957). Así, el objetivo de la muestra es conseguir que el público pueda vivir la obra de Barceló como una experiencia, a partir de una selección de 180 piezas de distintas épocas, desde las grandes telas creadas a partir de 1983 hasta las más recientes.
El subtítulo de la exposición, La solitude organisative, remite al nombre de un cuadro reciente del artista mallorquín: el retrato de un gorila de aspecto serio sentado en un rincón. La obra, que fue expuesta en la Bienal de Venecia de 2009, en la que Miquel Barceló fue escogido para representar a España, se pintó en uno de los lienzos manchados que en su día habían cubierto el suelo de la plataforma utilizada en Ginebra para su encargo en la Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones del Palacio de las Naciones Unidas, y que se recuperaron como nuevo soporte.
Así, La solitude organisative es una suerte de autorretrato que tal vez expresa la manera en que Barceló ha sobrellevado el peso y el privilegio de acarrear una gran reputación, situándose en un presente muy privado y aventurándose en contadas ocasiones fuera de su mundo interior para dedicarse a proyectos para la esfera pública.
El artista ha bromeado diciendo que en sus primeros años acometía como un cuadrúpedo lienzos extendidos en el suelo, mientras que ahora tanto los lienzos como él mismo están erguidos, cara a cara, asemejando un proceso evolutivo.
Tal como puede observarse en los autorretratos de la exposición de CaixaForum Barcelona, en su etapa inicial, Barceló se representaba como un aprendiz rubio de cuerpo esbelto, entregado a su trabajo. La representación y el distanciamiento de su propia imagen personal están vinculados a la práctica autodidacta que siempre ha ejercido y sigue ejerciendo el artista. Por el contrario, el Barceló de los últimos tiempos se atreve a entrar en un estado más primigenio: «Creo que animalizarse es un privilegio. No es una pérdida de humanismo, sino un extremo de humanismo», afirma.
En esta misma línea, el artista ha cedido para la exposición un trabajo reciente, la escultura monumental Gran Elefant dret, una invitación a adentrarse en el universo del pintor mallorquín. La escultura del elefante con la trompa rígida dirigida hacia abajo, de bronce fundido y ocho metros de altura, se enmarca en la actividad reciente del artista: el trabajo en esculturas y pinturas de mamíferos corpulentos que se convierten en suplantaciones de su persona.
La exposición ahonda en esta representación que Miquel Barceló ha hecho a lo largo de su carrera del mundo humano y animal, así como en su respuesta enérgica al mundo material con el uso de elementos y técnicas insólitos en sus obras. Por ejemplo, explica la analogía entre la pintura y la cocina que establece el artista. En la primera sala de la exposición, cuelga Big Spanish Dinner (1985), un ejemplo temprano de su uso de mezclas poco convencionales de pigmentos y materia orgánica realizado con utensilios concebidos para la ocasión.
Asimismo, destaca la sólida relación de Barceló con el mar, marcada por su lugar de origen. En las obras sobre el mundo submarino, Barceló vincula el tema a su arraigada atracción por las oxidaciones, las degradaciones y los goteos. Esos procesos producen texturas agrietadas y erosionadas imposibles de obtener cuando los materiales se manipulan con métodos tradicionales. En el año 2001, con la colocación de lienzos extendidos sobre un armazón elevado, Barceló empezó a aplicar mezclas de pintura especiales, de modo que la fuerza de la gravedad produjera goteos. Así, las pinturas marinas de Barceló son al mismo tiempo minimalistas y barrocas.
El público también descubrirá en la exposición los viajes —físicos y mentales, y a través del espacio y el tiempo— de Barceló, un artista que a menudo ha sido catalogado con la etiqueta de nómada. En su juventud se instaló en París, pero vivía varios meses al año, por temporadas, en Mallorca y Mali. En la muestra también se exponen cuadernos de bocetos y obras que remiten a sus experiencias en Nápoles, en los Alpes, en Nueva York o, recientemente, en el Himalaya.
Como complemento a la exposición, el catálogo de la misma ha sido concebido por el mismo artista y la comisaria Catherine Lampert como una guía de ayuda para aquél que quiera adentrarse en el "territorio Barceló". Además de presentar la información sobre el artista de forma muy condensada, cuenta con los propios comentarios de Barceló sobre su obra, que fueron dictados personalmente por él durante la última fase preparatoria del libro.