© Benet Rosell
del 11 de junio de 2010 al 23 de enero de 2011
Fuente: MACBA de Barcelona
El monóculo del dandi, el zootropo, el ojo de pez, el caleidoscopio, el telescopio, el
microscopio… Paradojas del micro y el macro que recorren la obra de Benet Rossell
(Àger, 1937), inventor de un original alfabeto de iconos, grafismos, caligramas o
«benigramas», tan rico y lleno de matices como la paleta del pintor. Su obra es una
construcción poliédrica y polifónica, a la manera de las imágenes fragmentadas que
vemos en los espejos del caleidoscopio, donde la caligrafía tiene mucho que ver con una
pulsión vital, con la respiración, con el ritmo o la notación musical. «Yo soy una especie
de transformista que unas veces es pintor, otras se adentra en vías puramente poéticas
o escriturales, otras intenta acercarse al mundo más real (lo que he representado sin
cesar en mis micrografías), y otras se sirve de las posibilidades que ofrece la escultura
pública, monumental, para jugar con las escalas, los materiales y los conceptos, y para
llenar de contenido un espacio sin tergiversarlo», detalla Rossell, que es al mismo
tiempo etnógrafo de sí mismo, performer, músico, poeta, escritor, grabador, cineasta y
escultor, y para quien el crítico de arte francés Jean-Clarence Lambert acuñó la palabra
comodín artor (fusión de artista y actor). El Museu d'Art Contemporani de Barcelona
(MACBA) aborda el amplísimo trabajo de este artor polifacético desde dos vertientes: el
cine y las caligrafías, que permiten revelar los entrecruzamientos que constantemente se
observan en su obra. La exposición Paralelo Benet Rossell reúne 260 obras (o 660,
según se mire), algunas de las cuales son inéditas: 21 películas, 3 instalaciones, 2
objetos y dibujos (algunos con elementos pictóricos). «El arte, lo planto en el suelo. Mis
signos caligráficos son una vegetación, proliferan como la hierba, la buena y la mala,
germinan...», afirma este artista, para quien la tierra y sus frutos (algarroba, nuez,
almendra, sal, azúcar, patata…) son elementos constantes en su trayectoria, y que
también trabaja con resonancias magnéticas de su propio cerebro (los «memogramas»),
porque la mente es la closca, "la nou com pensa"» (traducción literal: la mente es la
cáscara, «la nuez que piensa»).
La exposición dedicada a Benet Rossell (Àger, 1937) se concentra en una parte del amplísimo trabajo de este artista polifacético desde dos de sus vertientes principales: el cine y las caligrafías o micrografías. La muestra ofrece un recorrido con interrupciones, fragmentado, que evita la exposición retrospectiva cronológica convencional y rastrea varias posibilidades de aproximación a una obra construida como un entramado de lenguajes y medios distintos. A pesar de iniciar su formación en el campo del derecho, la economía y la sociología, los intereses de Benet Rossell pronto se inclinan hacia la actividad artística, que despliega en múltiples disciplinas, desde el dibujo y la escritura sígnica, la pintura, ocasionalmente el tapiz o la cerámica, hasta la acción y la performance, el cine experimental y comercial, la poesía y el teatro, entre otras. Todos estos lenguajes están siempre tratados desde una vertiente muy personal, que incluye intervenciones poco convencionales, como objetos ópticos, trabajos de cultivos, dibujos e intervenciones sobre las películas, dibujos «aliñados», actas notariales, cómics sin palabras, guiones cinematográficos o dibutextos, por poner algunos ejemplos.
En 1964 se traslada a París, ciudad donde vivirá durante más de veinte años. Desde allí realiza muchos viajes y pasa largas temporadas en otros países, como India y Nepal. En París coincide con Joan Rabascall, Antoni Miralda, Dorothée Selz y Jaume Xifra, con quienes comparte una estrecha amistad y algunos proyectos, a pesar de tener trayectorias diferenciadas. Con ellos, por ejemplo, Benet Rossell filma Cerimonials (Ceremoniales, 1974), una obra que forma parte de la Colección MACBA y que presenta fiestas y rituales en los que también participa Dorothée Selz. En París se inscribe en los cursos de cine del Comité del Film Etnográfico con Jean Rouch, con quien colabora en diversos seminarios.