Mi prima Bichonnade. 40, Rue Cortambert, París, 1905. Fotografía de J H Lartigue © Ministère de la Culture – France / AAJHL
Fotografía de J H Lartigue © Ministère de la Culture – France / AAJHL
Del 5 de mayo al 3 de octubre de 2010
Fuente: Obra Social, Fundación 'La Caixa'
«Ser fotógrafo es atrapar el propio asombro». Durante toda su vida,
Jacques Henri Lartigue (1894-1986) fue fiel a esa inquietud. Desde su más
tierna infancia fotografió todo aquello que le conmovía, que le hacía feliz,
que le parecía bello y que le servía para luchar contra el paso del tiempo y
el olvido. Reconocido hoy de forma unánime como uno de los grandes
nombres de la fotografía del siglo XX, su obra constituye un documento
único de una época y una forma de vivir. Un mundo flotante. Fotografías
de Jacques Henri Lartigue (1894-1986) es la primera gran exposición
antológica del fotógrafo que se realiza en España. Reúne más de
doscientas piezas procedentes de la Donation Jacques Henri Lartigue de
París, entre copias modernas e instantáneas originales tomadas y
reveladas por él mismo —algunas de ellas con la técnica
estereoscópica—, así como cámaras, cuadernos, agendas y algunos
tomos del diario que realizó durante toda su vida. La muestra hace
especial hincapié en los temas que resultaron una constante durante toda
su carrera: la fotografía como instrumento de la memoria, una
herramienta para capturar la fragilidad de la existencia y la brevedad de la
felicidad. También refleja su particular visión de las mujeres y de un
mundo que cambiaba velozmente. Todo ello permitirá descubrir al
visitante el retrato de una época ya desaparecida a partir de las imágenes
inconfundibles de Lartigue, un maestro que durante sus casi 90 años de
trayectoria nunca dejó de considerarse un aficionado.
La exposición Un mundo flotante. Fotografías de Jacques Henri Lartigue (1894- 1986) testimonia, bajo la mirada frágil y conmovedora del artista, las nuevas formas de vida que surgieron en las primeras décadas del siglo XX, en las que las mujeres asumieron un papel activo en la sociedad y el progreso tecnológico dio lugar a nuevas formas de ocio.
Lartigue hacía fotografías para sí mismo, por lo que siempre ha sido inclasificable tanto para conservadores como para críticos. Sus fotografías suelen presentarse cronológicamente o agrupadas por temas. En esta ocasión se ha querido ir más allá y mostrar desde un punto de vista inédito hasta qué punto sus imágenes, admiradas por su gracia y belleza, son un documento único de una época y una forma de vivir ya desaparecidas, la de la burguesía francesa del siglo pasado.
Un mundo flotante. Fotografías de Jacques Henri Lartigue (1894-1986) cuenta con más de 230 piezas. De éstas, 182 se corresponden con copias modernas de sus fotografías. Durante el recorrido, el visitante descubrirá 18 copias estereoscópicas modernas recreadas con el efecto tridimensional con las que fueron creadas. Estas imágenes fueron disparadas con cámaras estereoscópicas, muy de moda en la época para captar la sensación tridimensional de la realidad.
La muestra se completa con un espacio titulado Los soportes de la memoria, una sala que permite tener una idea clara de las diversas técnicas que Lartigue utilizó para fijar y organizar sus instantáneas. Incluye 23 copias de la época datadas entre 1905 y 1926; además, tres cámaras que pertenecieron a Lartigue, un visor estereoscópico, ocho copias autocromas —fotografías coloreadas—, cuatro álbumes de fotografías originales de Lartigue y seis ejemplares de los diarios y agendas que escribió durante toda su vida.