(en orden cronológico)
Alberto Durero:
Autorretrato como Ecce Homo, c.1500
Leonardo da Vinci:
Autorretrato, c.1512
Rembrandt van Rijn:
Autorretrato, 1659
Vincent van Gogh:
Autorretrato con la oreja vendada, 1889
Pablo Picasso:
Autorretrato, 1901
Egon Schiele:
Self-portrait, 1911
Max Beckmann:
Autorretrato con vaso de champagne, 1919
Frida Kahlo:
La columna rota (Autorretrato), 1944
Francis Bacon:
Autorretrato, 1971
Jean-Michelle Basquiat:
Autorretrato, 1982
c.1500 - óleo sobre tabla, Munich, Alte Pinakothek

Además de ser el indiscutible genio de la pintura alemana y uno de los artistas más brillantes de toda la historia del Arte, Alberto Durero es el primer maestro del autorretrato. Así, Durero se retrató en numerosas obras, tanto óleos como dibujos, el primero de ellos cuando apenas contaba con 13 años. Después vendrían obras maestras como el autorretrato del Louvre, en el que Durero se nos presenta como un artista joven, desafiante y orgulloso, imagen acentuada en el famoso autorretrato del Museo del Prado (1498), en el que se combinan el retrato y el paisaje visto a través de una ventana.
El “Autorretrato como Ecce Homo” de Munich es la culminación de la maestría de Durero como retratista. En principio, el hecho de representarse a si mismo como Jesucristo podría interpretarse como un paso más en la tendencia de Durero a autorrepresentarse de manera orgullosa. Pero la imagen escogida por el artista es la del Ecce Homo, el hombre como interpretación del dolor y el sufrimiento. Es, en definitiva, la humanidad como símbolo y esencia del artista.