(en orden cronológico)
Alberto Durero: Autorretrato como Ecce Homo, c.1500
Leonardo da Vinci: Autorretrato c.1512
Rembrandt van Rijn: Autorretrato, 1659
Vincent van Gogh: Autorretrato con la oreja vendada, 1889
Pablo Picasso: Autorretrato, 1901
Egon Schiele: Autorretrato, 1911
Max Beckmann: Autorretrato con vaso de champagne, 1919
Frida Kahlo: La columna rota (autorretrato), 1944
Francis Bacon: Autorretrato, 1971
Jean-Michelle Basquiat: Autorretrato, 1982
sanguina, 33.3- 21.3 cm., Turín, Biblioteca Real

No hay artista más legendario que Leonardo da Vinci. Pintor, escultor, arquitecto, científico, investigador, y máximo exponente –junto con Miguel Ángel- del genio renacentista, la figura de Leonardo ha generado multitud de leyendas, mitos, rumores sobre su homosexualidad, sobre su pertenencia o no a infinidad de logias o sectas, las extrañas historias sobre su estancia en el estudio de Verrocchio, o su al parecer extraña relación con varias de sus modelos; que no hacen más que alimentar el mito de un artista único y fascinante, sobre el que se ha investigado más que sobre ningún otro nombre de la historia del Arte, y no siempre con el rigor y la objetividad apropiados.
Hasta donde conocemos, este extraordinario dibujo es el único autorretrato del maestro que ha llegado hasta nuestros días. Si la fecha generalmente aceptada para esta obra es correcta (1512), llama la atención que el genio, que entonces debía contar con apenas 60 años, se representase como un anciano de aspecto tan avejentado. No hay porqué buscar un significado oculto a esto: varios estudiosos piensan que el artista representaba realmente más edad que la que realmente tenía